sábado, 4 de septiembre de 2010

Dietas

¿Qué puede ser peor que ponerse a dieta? Pues que tu Sr. Marío decida ponerse. Eso implica que debes cocinar y comer pensando en su dieta. En casa no tienes nada a lo que poder hincar el diente más allá de fruta, verduras varias y botellas de agua.

Y claro, si en casa luciera así de apetecible, pase pero no. En casa parece un montón de compos dispuesto a fertilizar el jardín.

Sinceramente, cuando yo decido ponerme a dieta no molesto a nadie. Bueno, salvo esos ataques de mal humor que te hacen convertirte en ser indomable.

Pero, no afecto a mi sr. Marío con manías tipo: "No puedes comer eso delante mío, es como ponerle droga en las narices a un drogadicto". Con esta teoría, antes del embarazo perdí casi sin enterarme unos 8 kg. Es estupendo, para que negarlo. Salvo que ahora, con el alien dentro mi estómago no tiene fondo, mis caderas se expanden como el universo tras el big bang y mi tripa empieza a despuntar. Y oye, estar a dieta con estos cambios no se lleva demasiado bien.

En definitiva, este es el resultado:

Champiñones con gambas y ajetes a la plancha


Pechuga de pollo con pimienta y limón

Por supuesto, todo cocinado sin aceite, en su propio jugo. Y la verdad, no anima lo más mínimo a comer.

Como esta semana comeré sóla, prometo subir una receta de las apetecibles. De las que merece porner los ingredientes y comentar como se hace. Por que esto es aburrido en conjunto.

1 comentario:

  1. Jajaja, Xys. Piénsalo bien. Mientras comas sano cogerás menos peso, pero tampoco te agobies por ello. Come de lo que te apetezca pero moderadamente :-)

    Un besico!

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Gracias por entrar entre mis 4 paredes